Cine, Documental, feminismo, sociedad

“The red Pill” de Jessie Caye. De la verdad y otros delitos.

“¿Alguna vez has estado en una situación donde no entiendes que acaba de suceder pero sabes que fue importante que sucediera?”.

La voz dulce de Cassie Jaye comienza el documental “The Red Pill” (2016) con estas palabras.Su viaje es el de una mujer que vuelve cambiada. El de una convencida feminista que ve como esa etiqueta se va desprendiendo de ella muy en contra de ella misma. Empieza la crisis cuando empieza a entrevistar a los miembros del “Movimiento por los derechos de los hombres” y ve que el documental de un grupo supuestamente misógino y machista no es mas que un grito silenciado de hombres reclamando unos derechos que se les niegan.Es un grupo que lucha por la igualdad de sexos y contra la discriminación del hombre. El derecho a sentir dolor, a mostrarse débil, a sentirse perjudicado, a no ser siempre un opresor, a poder llorar. Pero ,en medio del rodaje, Cassie se niega a abandonar su mundo feminista. Ese en el que entro con 18 años cuando decidio irse a Hollywood a probar suerte y acabo encasillada en la típica película de clase B como la “rubia tonta”que siempre muere y sometida a exigencias “típicamente masculinas” como someterse a dieta o ser acosada por algunos productores casados. Harta de esta situación un día cambió los papeles cutres que le ofrecian por una cámara de video y con 21 años se puso a rodar documentales de temas que le interesaban como “los votos de pureza” o los derechos de los LGBTI.

Y como Cassie se niega a desprenderse de esa etiqueta ,mientras rueda el documental y entrevista a los miembros del MDR sigue visitando grupos feministas y mantiene intensas conversaciones con activistas. Pero, contrariamente a lo que pensaba, la crisis se agudiza y llega un momento en que ya no puede mas. Si. Cassie acaba el documental renegando del feminismo.La mascara se cae. Y Cassie Jaye, la mujer que nacio con la cualidad de no pensar en ningún dogma como imbatible ni en ninguna convicción como fija,entra en la madriguera del conejo y ya no puede encontrar el camino de salida. Quizá no pueda mirar hacia atrás o, quizá, ni siquiera recuerda porque entró. Mientras se le abren los ojos entiende que hizo lo correcto. A pesar de que su acción pueda ser considerada, por los adalides del pensamiento único, una solución equivocada.

El resultado de su investigación- tras 2 años y medio realizando entrevistas a miembros de esta organización como Paul Elam y a feministas declaradas como la directora ejecutiva de la Fundación Mayoría Feministas Katherine Spillar- fué una vuelta de tuerca a sus ideas iniciales .Aunque lo que iba descubriendo no era lo que esperaba, Cassey siguió investigando con rigor. Como en la película Matrix , Cassie Jaye decidió tomar la píldora roja que te acerca a la verdad en vez de seguir en tu cómoda y casi siempre engañosa visión del mundo. Para ello da voz a un movimiento que pretende ser silenciado por dogmáticos intransigentes sin dejar de dar voz a feministas que , también hay que decirlo, ellas solas se retratan.

Lo cierto es que los hombres representan el 93% de los accidentes laborales ,cuatro de cada cinco suicidios , el 63% mas del tiempo en prisión por cometer el mismo delito que una mujer, el 80% de los indigentes,la mayoría de niños autistas. Sufren más la adicción al juego y a la pornografía mientras que en los últimos años se va acrecentando un predominio del abandono escolar. Las cifras de muerte en guerras son escandalosas: Entre la guerra de Corea, Vietnam y el Golfo Pérsico murieron 95.069 hombres y 25 mujeres. A todo esto hay que añadir que los hombres se jubilan mas tarde y la mujer vive de media unos 5 años mas.

Hace unas semanas escuchaba un debate en youtube entre una feminista y un crítico con el feminismo y cuando el crítico con el feminismo decía que ellos no tenían donde recurrir en el caso de que fueran ellos los maltratados porque no había un teléfono que les atendiera como en el caso de la supuesta “violencia de género” ejercida por el hombre contra la mujer la feminista le respondía que deberían atreverse a liberarse de su “masculinidad tóxica” y comenzar a hablar de sus problemas.

En este documental se ve claramente como grupos feministas tratan de boicotear las reuniones de los diversos miembros de “Movimiento por los derechos de los hombres” con insultos de fascistas, sexistas, antigay o nazis y con lemas como “Somos feministas. Somos geniales”. También como tratan de cancelar la conferencia del 2012 en Toronto de Warren Farrell al grito de “A la mierda Warren Farrell” autor de el libro “El mito del poder masculino”,el cual trata los roles de género desde una perspectiva diferente a la feminista. Uno de los miembros de la organización asegura que le llaman “lloron” o “amargado” cuando habla de sus problemas para silenciarlos. Un hombre víctima de la violencia que ejercía su mujer sobre él fue a la policía y las palabras que recibió fue: “ Si ella te golpea de nuevo, sal de ahí lo mas rápido que puedas porque como se le rompa una uña, te arrestamos a vos”.¿Hablar de sus problemas? ¿En serio, feministas?

Se cuentan algunos casos espeluznantes como un hombre que se suicidó cuando descubrió que no podría ver a su hijo. Un padre que descubre que sus hijos, a los que lleva cuidando toda la vida, no son suyos. Padres que no consiguen la custodia a pesar de que sus mujeres se muestran claramente incapaces de cuidarlos. Hombres luchando contra un divorcio en el que pierden todo.

El movimiento feminista hegemónico se ha convertido en un pilar dogmático que se apoya en una definición ( Conjunto heterogéneo de ideologías y movimientos politicos, culturales y económicos que tienen como objetivo la igualdad de derechos entre varones y mujeres) que no cumple. Contaminado por la ideología de genero este movimiento no pretende una igualdad de los hombres y las mujeres porque si así fuera se echaría a la calle para protestar por las leyes que perjudican al varón ( En España un hombre por el mismo delito tiene una condena mas severa que una mujer que ha cometido el mismo delito) o para exigir unas mejores condiciones laborales para todas las personas por igual que impliquen menos muertes ( Hay que tener en cuenta que el año pasado en España fallecieron 500 hombres y 30 mujeres en accidente laboral )o para promover más estudios psicológicos y mas visibilidad hacia el tema tabú del suicidio ( En España en 2018 más de 3500 muertes fueron de gente que se quitó la vida) . Y yo me pregunto…..Si el mal llamado “feminismo” buscara la igualdad real escucharía los problemas del sexo opuesto sin acritud. Y si fuera empático mostraría preocupación por las altas cifras de muertes que pueden paliarse con un estudio de la verdad para comprenderla. Pero no lo hace. Actualmente las mujeres en el mundo occidental y en la actualidad estamos mejor que nunca. Tenemos acceso a todo lo que los hombres siempre han tenido: trabajo y educación, pero las feministas -o al menos, buena parte de ellas- amparándose en los “micromachismos” identifican a la sociedad como opresora y dominada por un patriarcado que, yo creo, no existe en el mundo occidental . Las feministas hablan de “brecha salarial” mientras que hay una ley que prohibe la discriminación por sexo a la hora de cobrar un salario y del “techo de cristal” enfocado en los altos puestos jerárquicos mientras que los que mueren en las minas de carbón, llevan camiones de carga o construyen edificios siguen siendo los mismos.

Cassie tuvo que batallar mucho para obtener fondos. Al parecer no es fácil conseguir financiación si lo que buscas es intentar entender al “supuesto enemigo”. No os quepa la menor duda de que vivimos en una sociedad dogmática que promueve ideas que no se sostienen y que muchas personas, sin duda , llevadas de la mejor intención , acogen sin demasiados miramientos. Claro que si. Los hombres también sufren , lloran y quieren hablar. Y el feminismo, supuesto adalid de la igualdad de sexos, hipocritamente, desprecia esos sentimientos.

Grupos feministas y de izquierda trataron de censurar la cinta. Aunque no callaron a Cassie Jaye y , a pesar de su distribución errática , la cinta llegó a quien tiene que llegar. En una función de la universidad de Sidney grupos conservadores y defensores de la libertad de expresión chocaron con otros socialistas y en contra del fascismo. Se lanzaron improperios mientras se proyectaba la cinta. Por otro lado, algunos grupos que quisieron boicotear su estreno ni siquiera habían visto la cinta. Por eso hablo de que algunos documentales solo llegan a quien tienen que llegar. Creo que no somos muchos ( aunque tampoco tan pocos como nos creemos) los que entendemos nuestra forma de pensar como un conglomerado de ideas sometido a vaivenes de todo tipo. Yo creo esto hoy. Pero mañana, si tú me convences de que estaba equivocado, creeré otra cosa. Aunque no exactamente lo contrario. Empatizar. Comprender . Verlo aunque te duela.

Y es asi como el feminismo -en un ultimo retrato de lo que sus acciones pintan continuamente -consiguio detener la proyección de el documental en Australia; demostrando con ello que las feministas-o buena parte de ellas- no solo no pretenden la igualdad real que tanto predican sino que también son intolerantes con aquellas mujeres que no ven las cosas como ellas.

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