Actualidad, Literatura

La sala marte de Rachel Kushner: America tiene las entrañas oscuras.

Kushner es una de esas escritoras extrañas y esquivas, que, a mi modo de ver no es lo suficientemente conocida.Hace unos 5 años que me leí la anterior obra de Rachel Kushner, los Lanzallamas. Y hace unos días que vi este libro en una de esas listas , todavía imprecisas, en las que se señalan una serie de títulos como lo mejor que se ha escrito en lo que va de Siglo XXl. Fue entonces cuando su nombre y su rara obra me vino a la memoria y buscando encontré que había escrito otra obra , editada en español hace 4 o 5 meses .Tanto su primer libro, Télex desde Cuba como el segundo ,Los Lanzallamas fueron finalistas del National Book Award y recibieron críticas elogiosas.

Rachel Kushner, books

La sala marte es su tercer libro.Fué finalista del Man Booker Price , señalada como uno de los mejores libros del año por la revista Time y ganadora del premio Médicis, premio literario francés que se concede a aquellos escritores cuya fama no está en consonancia con su talento. En este se narra la historia no lineal de Romy Leslie Hall, reclusa de una penitenciaria en California.Esta condenada a dos cadenas perpetuas por asesinar a un hombre mayor y con cojera que la acosaba en presencia de su hijo, Jackson. Romy sabe que nunca saldrá de la cárcel. En su narración se mezclan monólogos interiores y pensamientos del presente con referencias a su pasado y recuerdos de su hijo Jackson ( la única personificación de la inocencia en el libro) para darte a entender que las oportunidades no son para todo el mundo.Mediante flash- backs a los que nos conduce la voz en off de Romy el lector va asistiendo a un desfile de imágenes de los lugares sórdidos que visitó ( bares, la sala marte, donde trabajaba como striper)a la ausencia de una madre más preocupada por sí misma ,a una temprana adiccion a las drogas, a los abusos sexuales de los que nadie tuvo constancia, a sus amistades ( inolvidable esa Eva abocada a la autodestrucción) , tan destrozadas como ella a una edad tan temprana.

Para hacer diferente aquel día, nos tragamos la mezcla de ácido y PCP y nos pateamos el camino del tranvia hasta Ocean Beach. Nos paramos en el 7-Eleven de Judah. Me compré un Butterfinger, le pegué un mordisco y la chocolatina se me volvió arena en la boca. Pensé; odio mi vida. Luego nos sentamos en una furgoneta en el garaje de no se quién a escuchar a Slayer y Eva echó la cabeza atrás, cerró los ojos y yo observé su cara y su larga melena negra de perfil y tuve claro que el diablo sostenia las riendas del futuro, el mío y el de Eva, y que nada podía salvarnos.”

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Pero la voz de Romy ,aunque es el nexo de unión de la obra que se extiende a lo largo de toda la novela ,no es la única. Rachel da voz a otras reclusas, compañeras de Romy, mujeres también condenadas a cadena perpetua cuya existencia ya está truncada de antemano. Por estas páginas desfila la historia de Betty, amante de polis de mierda y sicarios que se cargaron a su marido , Laura Lipp, la Medea despechada que mató a su propio hijo, Conrad, el transexual que fué enviado a una carcel de hombres por error o Gerónima, una anciana que mato a un marido maltratador y alrededor de la cual se ha generado todo una aparato manifestante que pide su liberación , ya que ha pasado más de la mitad de su vida en la cárcel. Y otras más, todas con crimenes terribles a sus espaldas y una vidas llenas de abusos, extorsión y falta de oportunidades. Vidas que parecen condenadas, ya desde el primer soplo de vida , a un destino marcado por la fatalidad , la condena y el crimen.

Para cuando cumplió los doce ya estaba fuera del centro de menores, de vuelta a casa y prostituyéndose para contribuir a la adicción de su madre. A los hombres les gustaban las jovencitas. Su primer madurito fue una agente de finanzas que se llamaba Maldonado. Al final ella también se enganchó, la arrestaron, se metió cantidad de narcóticos, una cantidad nunca vista, dijo, y desde entonces había estado entrando y saliendo de prisión por cargos de venta y tráfico.”

Y no solo ellas, esas otras voces de personajes surgidos de las entrañas del lado más oscuro de la pesadilla americana tienen cabida aquí. Tambien , pero esta vez mediante un narrador omnisciente, conocemos episodios vitales tanto de su presente mas inmediato como de sus dias pasados de  el trabajador social Gordon Hauser , amante de Dostoievski y que aporta un único rayo de esperanza en la vida sin futuro de Romy,  o   de Toc , el policía corrupto y asesino abandonado a su suerte en otra cárcel de hombres.

Esta acumulación de historias de diferentes ( y a la vez tan parecidos) destinos personales forman un conglomerado de personajes interesantísimo para desmontar todo lo que se cuece detrás de ese mal llamado “ sueño americano “. Que aquellos que nacen anclados en la pobreza no conseguirán alcanzar una oportunidad para hacerse un sitio en esta sociedad moderna y bien pensante. Y que, algun@s se dieron cuenta de ello, no pudieron aguantar la presión y estallaron. El robo, la violencia , el abuso no son más que el único camino disponible para aquellos relegados a las cloacas de un sistema que siempre mira hacia otro lado.

Y aquí está la cárcel, casi como otro personaje más, oprimido y opresor al mismo tiempo, con sus altas torres de hormigón , con toda esa contaminación que se cuela desde fuera, con las concertinas y las vallas. Entre rejas solo predomina la ley del más fuerte y aunque en ese paisaje inhumano es bastante difícil convivir a veces es cierto que entre las reclusas se crea una especie de comunión que intenta encender una llama de humanidad en una jaula de violencia y dominación.Las inmorales situaciones que se presentan sirven de pretexto para la exposición sistemática ( y de algún modo de denuncia) de las crueldades e injusticias dentro del sistema legal americano: abogados de oficio que no cumplen su trabajo y a quien el cliente les importa una mierda, leyes y prohibiciones absurdas que hay que cumplir si o si una vez estas dentro.

Y aún así, La sala Marte rebasa humanidad en toda su dureza. En ella aparecen diversos títulos literarios ( Hijo de Jesús de Denis Johnson o Yo se porque canta el pájaro enjaulado de Maya Angelou) ya que a Romy le gustaba sacar libros de la biblioteca y el trabajador social le suministra de vez en cuando libros. Genial me han parecido esos pasajes de los diarios de Ted Kaczynski y sus referencias a Henry David Thoreau. También hay referencia a la música country en un modo irónico como si fuese la representación de esa felicidad inherente al corazón de Norteamerica, corazón que solo forman las familias de bién. Familias y felicidad que, de algún modo, aquí no existen.

“Cuando la multitud se calmó, el presidente Nixon dijo que la música country era el corazón del espíritu norteamericano. Música tradicional que ensalzaba valores sencillos, el amor a la familia, el amor a Dios y el amor a la nación. La musica country era patriótica y cristiana, dijo Nixon.”

La autora sabe introducirnos de lleno en el mundo carcelario con un duro y afilado lenguaje adaptado a las condiciones sociales de los personajes, con unos diálogos magistrales y unas descripciones que se quedan grabadas a fuego en la memoria cual escenas surrealistas sacadas de una siniestra pelicula de David Lynch. La voz narradora principal, Romy se arrepiente de sus actos pero no se victimiza. Rachel Kushner utiliza su magnífica pluma literaria para poner de manifiesto esa otra cara de América, la de la realidad que no queremos ver. Y lo hace de una forma magnífica, prestando su voz a mujeres pobres que no entienden de otra vida que no sea la de la delincuencia, drogadiccion o el crimen, porque para ellas el mundo es un horizonte sin esperanza.La prosa vulgar, afilada e imprescindible para describir ese sórdido mundo de la prisión de Stanville, en California me recuerda a el realismo sucio de Bukowsky y me trae a la memoria algunos párrafos escatólogicos de los libros del genial Houellebecq .También, por esa denuncia sistemica de un inhumano sistema de justicia me acerca a algunas obras de Carol Joyce Oates, otra genial autora americana. En conclusión: La sala marte me ha parecido una obra enorme, un libro que debe ser leido a pesar de toda su crudeza y que yo catalogaria sin dudarlo de obra maestra sino fuera porque, de algún modo,yo no tengo los conocimientos necesarios para decir si verdaderamente lo es.Yo le dariá una oportunidad. Se lo merece.

 

Puntuacion: 9/10.

 

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