Actualidad, ensayo, Literatura, sociedad

Deshumanizando al varón, de Daniel Jimenez (y porque la misandría está tan instalada en nuestra sociedad).

“Porque una interpretación de la realidad no equivale a la propia realidad, y pretender lo contrario excluyendo puntos de vista alternativos, además de ser problemático por razones obvias, conduce al empobrecimiento intelectual de la sociedad”.

Hace unos días vi una noticía en Internet que anunciaba la creación en Barcelona de una especie de centros educativos en donde se trataría a aquellos hombres que, voluntariamente, decidieran tratarse sus presuntos rasgos de “masculinidad tóxica”. Los excesivos “likes” a esta publicación evidencian el lavado de cerebro de una población (hasta los mismos varones ) que cree que la mitad de sus habitantes a nivel mundial posee, a razón de su sexo, una serie de prejuicios anclados en los mas profundo de su ser y que es necesario extirpar en aras de un bien común. Y por lo tanto,se deduce, que cree que es mas importante invertir dinero público en semejantes chiringuitos ideológicos que en mejorar, por poner un ejemplo, el hecho de que en España lideremos una de las más altas tasas de desempleo juvenil.

El discurso misándrico está tan bien instalado en nuestra sociedad, los medios de comunicación comprados por los gobiernos de turno y el sesgo mediático han moldeado el pensamiento tan bién a una gran cantidad de ciudadanos que aquí casi nadíe se plantea que la violencia machista pueda ser residual ( Es evidente que existe pero no creo que sea un problema excesivamente grave para darle tanta publicidad) , que la LIVG (Ley Integral de Violencia de Género) pudiera ser considerada anticonstitucional por ir contra el articulo 14 de la Constitución al aplicar penas diferentes en función del sexo de la persona juzgada, que en los asesinatos por supuesta “violencia de género” no haya otro motivo que el de “por ser mujer” y que ese crimen no deba investigarse, que se destinen más de 400 millones a un supuesto ministerio de Igualdad que no ayuda a bajar el número de muertes de mujeres a manos de sus parejas o ex-parejas ( un numero que oscila desde hace años entre 45 y 70 aproximadamente y que , por supuesto, son todos crimenes execrables) pero apuesta por un lenguaje inclusivo y por dar charlas donde asegura que “el color rosa oprime” y que el hombre es un ser privilegiado, el macho opresor, el mas violento, el culpable de las guerras a las que le obligan a ir so pena de cárcel en algunos paises, mal padre, incapaz de mostrar sentimientos y unas cuantas lindezas más.

Antes de entrar a comentar un poco el contenido de este libro he de decir que me ha llamado muchisimo la atención el tono pausado de este libro. Daniel Jimenez habla sin acritud, con datos extraidos de sus propias investigaciones y exponiendo sus opiniones de una manera nada sesgada e incluso, me atrevería a decir, con un gran respeto por el feminismo, ese que tanto mal ha hecho al presentarnos al hombre blanco, heterosexual, cis y occidental como el culpable de todos los males de este mundo. Un feminismo que tiene unas intrincadas raices marxistas en su particular esquema de opresor/ oprimido sustituyendo al obrero por la mujer.

Para tratar la problemática del varón, Daniel Jimenez divide en el ensayo en tres partes: Pasado, presente y futuro. Se cuestiona el pasado, poniendo en evidencia el presente y estipulando soluciones para el futuro. Cuando digo “se cuestiona” se sobreentiende que lo que se somete a juicio en este ensayo es el discurso oficial que presenta al hombre como un ser privilegiado que ha sometido o somete a la mujer en base a un sistema patriarcal que le arrebata derechos, le denigra o le desprecia como un ser inferior.

En la primera parte de el libro “El pasado” se atreve a cuestionar el famoso papel del varón como explotador de la mujer en un apartado muy sugerente denominado “¿Porque las mujeres no se levantaron en armas?” aduciendo que el papel que el hombre ejercía sobre la mujer no era el de opresor sino el de protector, acción que suponia, evidentemente, una infantilización de la mujer que puede ser reprochable pero que dista mucho de ser comparable a una situación de esclavitud ( ¿Os suena lo de “las mujeres y los niños primero”?)Tambien es cierto que muchas culturas como en China, India y Japón la mujer ostentaba un poder dentro del hogar y que en otras eran las principales incitadores a la hora de mandar a sus maridos o hijos a la guerra. O como aquí en España, quien la creadora de la licencia marital fue una mujer : Isabel la Católica.

En la segunda parte de el libro “El presente” se analiza principalmente la invisibilidad mediática a la que los problemas del hombres son sometidos: lideran las mas altas tasas de suicidios, son las principales víctimas de los accidentes laborales, sufren violaciones y abusos en las guerras , sufren desprecio a la hora de mostrar sus sentimientos, etc. Así es preferible una estúpida publicación sobre que “Pepsi está creando snacks para que las mujeres coman de manera más femenina” que cualquiera de alguno de los problemas citados anteriormente ( que solo son una mínima parte de los que son realmente y de los que se muestran en este libro) ,infinitamente más graves y que Daniel Jimenez ejemplifica de forma magistral.

En la tercera parte denominada “El futuro” se intentan abrir unas vias potenciales para la concienciación y reduccion de las dificultades por las que atraviesa el hombre mediante unas propuestas legales. Aquí es importante el papel del feminismo y como debe interactuar con él.

Este es un libro dificil de encontrar, un libro necesario y peligroso a la vez. Leí en otro blog que era un libro destinado desde sus publicación a engrosar la lista de los libros prohibidos por el feminismo. Evidentemente es probable que sea así, aunque si en realidad el feminismo defendiera la igualdad esto no tendría porque ser así.

Pero recordad que siempre hay que cuestionarse el relato que nos venden desde practicamente casi todos los medios de comunicación, desde casi todos los periodicos sean independientes o no , desde casi todos los programas de televisión,desde casi todas las instituciones como la ONU o Naciones Unidas que ponen casi siempre el foco de sus ayudas en el sexo femenino,desde todos los aspectos de nuestra cultura, desde esa ultima editorial independiente que solo sabe publicar libros feministas porque no quiere desmascarse de esa moda que gusta tanto pero que huele a mierda a distancia, desde Netflix con su “estrategia de inclusión” que aborda tanto a puestos directivos en donde debe aceptarse unos “cupos de género” como a sus series o películas donde toda la problemática de la mujer esta expuesta de un modo u otro.

Y no quiere que se me confunda. A mi no me parece mal que todo esto exista. Cada uno es libre de consumirlo o no. Evidentemente para mi no es objeto de adoración por razones para las que necesitaria otra entrada en el blog, aunque quien me lea pueda imaginárselo. Por que el relato de el hombre opresor no es verdad. Porque si bién existen violadores y asesinos en serie y la mujer es la que más sufre los delitos de abuso sexual, acoso y violación la proporción de hombres que no son ni maltratadores, ni asesinos ni violadores ni opresores es del 99%. Y ya está bien de tanto odio.

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Actualidad, Cine, feminismo

Jackie Brown , el empoderamiento de la mujer y otras reflexiones.

Hace unos días que revisioné a Jackie Brown, pelicula del siempre genial Quentin Tarantino y que ya tiene casi 25 años. Desde aquí, he de decir que soy una mala fan de Tarantino. Me molan muchísimo todas sus películas pero no recuerdo Reservoir Dogs y ésta que analizo a continuación: Jackie Brown , despues de una segunda vista, me parece un film totalmente diferente a como lo percibí en su momento.

Pam Grier, una heroína en los márgenes

Vi Jackie Brown la primera vez cuando se estrenó y en mi mente solo quedó ese genial plano del principio en que ella anda con seguridad con su uniforme de azafata por el aeropuerto. Esa escena inicial es, en realidad, un resumen de todo lo que viene después. La confianza en si misma que el personaje de Pam Grier transmite desde el inicio se cuela en la pantalla y te hace empatizar con ella desde su desdichado accidente policial.

Jackie huyendo feliz.

Una vez acabado el film pensé en porque me resultaba un soplo de aire fresco una película de hace 25 años y porque no recordaba nada igual. ¿Será que nuestra forma de ver las peliculas está mas que condicionada por nuestra visión del mundo, años y experiencias acumuladas? ¿ Y por eso solo al cabo de muchos años percibimos más atentamente detalles que en otra ocasión se nos escaparon? Es probable. Eso y mucho más.

Con Netflix, HBO, Amazón y otra clase de plataformas hemos asistido a la democratización del cine. Consumimos series sin demasiado control y sin hacer una analísis profundo de cada una de ellas y, a su vez, documentales que indagan en una serie de problemáticas sociales de las que antes no se hablaba. Y muchas series y documentales ponen el foco en unos aspectos que son intrínsecamente feministas. La “cultura de la violación” se refleja, por ejemplo, en “The hunting Grow” un documental que pretende reflejar los supuestos abusos y violaciones que se extienden sin control por los campus universitarios de EEUU. También tenemos a series que inciden y recalcan la presunta “opresión” de la mujer a través de un supuesto futuro distópico como en “El cuento de la criada”. O aquellas que inciden en la rotura sobre el silencio de la violencia sexual tales como Nebenka, Creedme o “Podria destruirte”. O dramas que inciden en los inicios del #metoo con Jennifer Aniston de protagonista en “The morning show”.Todas ellas perfectamente legales y necesarias en el sentido de que ponen el foco en una problemática de la mujer que no era excesivamente visible hasta hace unos años. El problema viene, a mi modo de ver, cuando lo único que se pone de moda es esto. Es decir, cuando el mensaje se distorsiona hasta tal punto que da la sensación de que lo único que merece la pena consumir es productos televisivos que incluyan una temática feminista.Como si la problemática social mas preocupante hoy en dia fuera la situacion de la mujer en el mundo occidental. Y para mas inri, un feminismo que presenta a las mujeres como victimas que han sido o pueden ser o serán. Claro que esos casos de violaciones o abusos son execrables y condenables. Y está bien darles voz. Pero ver siempre este tipo de productos produce una sensación distorsionada de la realidad: Creer que tu destino como mujer es aspirar a convertirte en un ser constantemente merecedor de proteccion. Y eso es tremendamente perverso. Aparte de falso.

Imagen de la exitosa serie “El cuento de la criada”

¿Como no me va a fascinar Jackie Brown? Ella si es una mujer empoderada. Pero no habla de ello.Se muestra imperturbable cuando es cazada por la policia con un buen puñado de billetes de mas en el bolso y unos gramos de cocaína . Después planea su fuga y enriquecimiento personal jugando a dos bandas, colaborando con los delincuentes y con las autoridades a su vez.Y tanto en un bando como en el otro parece moverse como pez en el agua. En el transcurso de todo este lío, incluso, consigue hacer que se enamoren de ella. Cierto es que alberga dudas a ratos, sentimos su dolor y su rabia , pero en ningún momento da la sensación de ser una mujer desprotegida por ser negra y, valga la redundancia, por ser mujer. Utiliza a los hombres en su propio beneficio ( ¡FUCK YOU,PATRIARCADO!) y no piensa pedir perdón por ello.De hecho…Si rascas un poco más los hombres son bastante simples. Se rien entre ellos de una forma burda, dicen tacos y ocultan su miedo mediante el empleo de la violencia. Del universo tarantiniano de Jackie Brown sales con las pilas cargadas. Ver en un film una mujer no victimizada es un soplo de aire fresco. Sobre todo hoy en día. En donde como insinuo en el parrafo anterior, la mujer victimizada parece( o quizá sea) la heroína de nuestros tiempos.( Para mí no, evidentemente)

Decía Camille Paglia en su ensayo “Feminismo pasado y presente”: “Con lo que me identifico es con el feminismo de antes de la guerra, el de Amelia Earhart, el de Katherine Hepburn, que me produjo un impacto tremendo. En esos tiempos había mujeres que tenían independencia, que tenían confianza en sí mismas y que eran responsables de sus actos, sin culpar a los demás de sus problemas.Me gustaría traer eso de vuelta”. Algunas, entre las que yo me incluyo discutimos con nosotras mismas incluso en si realmente, hoy en día, hay un feminismo que merezca la pena abrazar.

Beatrix Kiddo puede con todos.

Pam Grier, la actriz que interpreta a Jackie Brown es negra, madura y no excesivamente atractiva. Tarantino era muy fan de esta mujer y preparó el papel pensando en ella. Creo que Tarantino es un poco adelantado a su tiempo pues casi todas sus mujeres protagonistas se rebelan contra el patriarcado, ya sea en Kill Bill o en Pulp Fiction o incluso en Erase una vez en Hollywood, en donde pretende reivindicar la memoria de Sharon Tate, siempre vista como una pobre víctima de ese asquerosamente popular Charles Manson ( Yo nunca he entendido la fascinación hacia este hombre). Como he dicho anteriormente, a pesar de que casi todas sus películas me parecen obras maestras o casi, nunca había caido en como reivindica- quizá inconscientemente- esa fuerza tan poderosa de la naturaleza que es “la figura femenina autosuficiente, que no necesita a los hombres porque es independiente, inteligente y poderosa” . Claro que también en sus películas aparecen mujeres sexys, villanas o incluso mujeres objeto como el personaje que interpreta Britget Fonda en Jackie Brown, un personaje ciertamente contrapuesto a la empoderada Jackie, a la que le pegan dos tiros de puro aburrimiento. Si. Sus mujeres son victimas de la violencia en muchos casos pero también luchan contra ella. Y no se amedentran por ello.

Que placer volver a visitar a Jackie Brown en estos tiempos tan oscuros, tan puritanos, en donde la corrección política y las políticas identitarias campan a sus anchas por todos los recovecos de la literatura, del cine y de otras artes ensuciandolo todo, queriendo corregir, censurar, tergiversar. Que poderosa se siente una después de visualizar a Jackie Brown. Pero no me malinterpreteis. Esto no tiene nada que ver con ese empoderamiento morado, institucionalizado y aparentemente buenista en la forma pero extremadamente perverso en el fondo que nos venden desde los medios de comunicación ,desde la política o desde el mundo globalizado de hoy en día. Ese que reivindica un estúpido cupo de mujeres en las películas, que cree que a presentar a una James Bond femenina y negra sirve para alejarnos de la “masculinidad tóxica” o que ofrecer un aspecto menos sexy del personaje de Lola Bunny servirá para evitar la “cosificación de la mujer” y por ende, contribuirá a un mundo mejor en donde las mujeres dejarán de sufrir agresiones sexuales. Como bién dice Juan Soto Ivars en su magnífico ensayo “Arden las redes” : “El principal triunfo de la nueva censura es hacernos creer que no existe”. Yo añadiría que creen hacerlo por nuestro bien. Algo tremendamente equivocado porque es imposible meter a todas las criaturas de este mundo en un mismo bando.

¿Será la nueva James Bond una mujer?

El film va a cumplir 25 años el año que viene y por entonces estas feministas prendidas de este “buenismo moral” y actitud dictatorial no exigian tantos cambios en el guión. Y sin embargo, así sin pensarlo, se hizo la que para Barbara Zecchi, Doctora por la Universidad de California de los Angeles y autora del ensayo “Desenfocadas:cineastas españolas y discursos de género”es una de las “películas más feministas de Hollywood”. ¿No será que estamos forzando algo que ya existe? No deja de resultar chocante que precisamente ahora, cuando la situación de la mujer es mejor que nunca en el mundo occidental se hable tanto de derechos que ya poseemos, de modificar guiones a merced del feminismo( ¿Que pretenden conseguir con ello?), de exigencias tremendamente absurdas como someter cualquier pelicula, serie u obra al Test de Bechdel, que sirve para medir la presencia de la mujer en una obra o representación artística.. Y es que, tal y como asegura Camille Paglia las mujeres de armas tomar ya existían en el siglo pasado como Ava Gardner ,Tallulah Bankhead o Elizabeth Taylor. Yo añadiria a Catherine Deneuve. Todas ellas actrices extraordinarias cuya sola presencia en pantalla es lo suficientemente hipnótica como para desbancar sin dudarlo a sus protagonistas masculinos.

Ava Gardner noqueó a Mickey Rooney tirándole un cenicero a la cabeza.

Jackie Brown, echo de menos mujeres como tú. Echo de menos ver una película y que la sensación que me produzca no sea de miedo y de desconfianza al sexo contrario. Echo de menos que se hable menos de empoderamiento y que se muestre más sin tanta queja infundada o fundada, me da igual. Echo de menos la revolución silenciosa que personajes como tu despliegan. Echo de menos tu imagen de mujer fuerte y arriesgada. Y echo de más tanta victimización, tanto poner problemas en la palestra cuando se está demostrando que eso no sirve para mucho más que para confrotarnos.

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Cine, Documental, feminismo, sociedad

“The red Pill” de Jessie Caye. De la verdad y otros delitos.

“¿Alguna vez has estado en una situación donde no entiendes que acaba de suceder pero sabes que fue importante que sucediera?”.

La voz dulce de Cassie Jaye comienza el documental “The Red Pill” (2016) con estas palabras.Su viaje es el de una mujer que vuelve cambiada. El de una convencida feminista que ve como esa etiqueta se va desprendiendo de ella muy en contra de ella misma. Empieza la crisis cuando empieza a entrevistar a los miembros del “Movimiento por los derechos de los hombres” y ve que el documental de un grupo supuestamente misógino y machista no es mas que un grito silenciado de hombres reclamando unos derechos que se les niegan.Es un grupo que lucha por la igualdad de sexos y contra la discriminación del hombre. El derecho a sentir dolor, a mostrarse débil, a sentirse perjudicado, a no ser siempre un opresor, a poder llorar. Pero ,en medio del rodaje, Cassie se niega a abandonar su mundo feminista. Ese en el que entro con 18 años cuando decidio irse a Hollywood a probar suerte y acabo encasillada en la típica película de clase B como la “rubia tonta”que siempre muere y sometida a exigencias “típicamente masculinas” como someterse a dieta o ser acosada por algunos productores casados. Harta de esta situación un día cambió los papeles cutres que le ofrecian por una cámara de video y con 21 años se puso a rodar documentales de temas que le interesaban como “los votos de pureza” o los derechos de los LGBTI.

Y como Cassie se niega a desprenderse de esa etiqueta ,mientras rueda el documental y entrevista a los miembros del MDR sigue visitando grupos feministas y mantiene intensas conversaciones con activistas. Pero, contrariamente a lo que pensaba, la crisis se agudiza y llega un momento en que ya no puede mas. Si. Cassie acaba el documental renegando del feminismo.La mascara se cae. Y Cassie Jaye, la mujer que nacio con la cualidad de no pensar en ningún dogma como imbatible ni en ninguna convicción como fija,entra en la madriguera del conejo y ya no puede encontrar el camino de salida. Quizá no pueda mirar hacia atrás o, quizá, ni siquiera recuerda porque entró. Mientras se le abren los ojos entiende que hizo lo correcto. A pesar de que su acción pueda ser considerada, por los adalides del pensamiento único, una solución equivocada.

El resultado de su investigación- tras 2 años y medio realizando entrevistas a miembros de esta organización como Paul Elam y a feministas declaradas como la directora ejecutiva de la Fundación Mayoría Feministas Katherine Spillar- fué una vuelta de tuerca a sus ideas iniciales .Aunque lo que iba descubriendo no era lo que esperaba, Cassey siguió investigando con rigor. Como en la película Matrix , Cassie Jaye decidió tomar la píldora roja que te acerca a la verdad en vez de seguir en tu cómoda y casi siempre engañosa visión del mundo. Para ello da voz a un movimiento que pretende ser silenciado por dogmáticos intransigentes sin dejar de dar voz a feministas que , también hay que decirlo, ellas solas se retratan.

Lo cierto es que los hombres representan el 93% de los accidentes laborales ,cuatro de cada cinco suicidios , el 63% mas del tiempo en prisión por cometer el mismo delito que una mujer, el 80% de los indigentes,la mayoría de niños autistas. Sufren más la adicción al juego y a la pornografía mientras que en los últimos años se va acrecentando un predominio del abandono escolar. Las cifras de muerte en guerras son escandalosas: Entre la guerra de Corea, Vietnam y el Golfo Pérsico murieron 95.069 hombres y 25 mujeres. A todo esto hay que añadir que los hombres se jubilan mas tarde y la mujer vive de media unos 5 años mas.

Hace unas semanas escuchaba un debate en youtube entre una feminista y un crítico con el feminismo y cuando el crítico con el feminismo decía que ellos no tenían donde recurrir en el caso de que fueran ellos los maltratados porque no había un teléfono que les atendiera como en el caso de la supuesta “violencia de género” ejercida por el hombre contra la mujer la feminista le respondía que deberían atreverse a liberarse de su “masculinidad tóxica” y comenzar a hablar de sus problemas.

En este documental se ve claramente como grupos feministas tratan de boicotear las reuniones de los diversos miembros de “Movimiento por los derechos de los hombres” con insultos de fascistas, sexistas, antigay o nazis y con lemas como “Somos feministas. Somos geniales”. También como tratan de cancelar la conferencia del 2012 en Toronto de Warren Farrell al grito de “A la mierda Warren Farrell” autor de el libro “El mito del poder masculino”,el cual trata los roles de género desde una perspectiva diferente a la feminista. Uno de los miembros de la organización asegura que le llaman “lloron” o “amargado” cuando habla de sus problemas para silenciarlos. Un hombre víctima de la violencia que ejercía su mujer sobre él fue a la policía y las palabras que recibió fue: “ Si ella te golpea de nuevo, sal de ahí lo mas rápido que puedas porque como se le rompa una uña, te arrestamos a vos”.¿Hablar de sus problemas? ¿En serio, feministas?

Se cuentan algunos casos espeluznantes como un hombre que se suicidó cuando descubrió que no podría ver a su hijo. Un padre que descubre que sus hijos, a los que lleva cuidando toda la vida, no son suyos. Padres que no consiguen la custodia a pesar de que sus mujeres se muestran claramente incapaces de cuidarlos. Hombres luchando contra un divorcio en el que pierden todo.

El movimiento feminista hegemónico se ha convertido en un pilar dogmático que se apoya en una definición ( Conjunto heterogéneo de ideologías y movimientos politicos, culturales y económicos que tienen como objetivo la igualdad de derechos entre varones y mujeres) que no cumple. Contaminado por la ideología de genero este movimiento no pretende una igualdad de los hombres y las mujeres porque si así fuera se echaría a la calle para protestar por las leyes que perjudican al varón ( En España un hombre por el mismo delito tiene una condena mas severa que una mujer que ha cometido el mismo delito) o para exigir unas mejores condiciones laborales para todas las personas por igual que impliquen menos muertes ( Hay que tener en cuenta que el año pasado en España fallecieron 500 hombres y 30 mujeres en accidente laboral )o para promover más estudios psicológicos y mas visibilidad hacia el tema tabú del suicidio ( En España en 2018 más de 3500 muertes fueron de gente que se quitó la vida) . Y yo me pregunto…..Si el mal llamado “feminismo” buscara la igualdad real escucharía los problemas del sexo opuesto sin acritud. Y si fuera empático mostraría preocupación por las altas cifras de muertes que pueden paliarse con un estudio de la verdad para comprenderla. Pero no lo hace. Actualmente las mujeres en el mundo occidental y en la actualidad estamos mejor que nunca. Tenemos acceso a todo lo que los hombres siempre han tenido: trabajo y educación, pero las feministas -o al menos, buena parte de ellas- amparándose en los “micromachismos” identifican a la sociedad como opresora y dominada por un patriarcado que, yo creo, no existe en el mundo occidental . Las feministas hablan de “brecha salarial” mientras que hay una ley que prohibe la discriminación por sexo a la hora de cobrar un salario y del “techo de cristal” enfocado en los altos puestos jerárquicos mientras que los que mueren en las minas de carbón, llevan camiones de carga o construyen edificios siguen siendo los mismos.

Cassie tuvo que batallar mucho para obtener fondos. Al parecer no es fácil conseguir financiación si lo que buscas es intentar entender al “supuesto enemigo”. No os quepa la menor duda de que vivimos en una sociedad dogmática que promueve ideas que no se sostienen y que muchas personas, sin duda , llevadas de la mejor intención , acogen sin demasiados miramientos. Claro que si. Los hombres también sufren , lloran y quieren hablar. Y el feminismo, supuesto adalid de la igualdad de sexos, hipocritamente, desprecia esos sentimientos.

Grupos feministas y de izquierda trataron de censurar la cinta. Aunque no callaron a Cassie Jaye y , a pesar de su distribución errática , la cinta llegó a quien tiene que llegar. En una función de la universidad de Sidney grupos conservadores y defensores de la libertad de expresión chocaron con otros socialistas y en contra del fascismo. Se lanzaron improperios mientras se proyectaba la cinta. Por otro lado, algunos grupos que quisieron boicotear su estreno ni siquiera habían visto la cinta. Por eso hablo de que algunos documentales solo llegan a quien tienen que llegar. Creo que no somos muchos ( aunque tampoco tan pocos como nos creemos) los que entendemos nuestra forma de pensar como un conglomerado de ideas sometido a vaivenes de todo tipo. Yo creo esto hoy. Pero mañana, si tú me convences de que estaba equivocado, creeré otra cosa. Aunque no exactamente lo contrario. Empatizar. Comprender . Verlo aunque te duela.

Y es asi como el feminismo -en un ultimo retrato de lo que sus acciones pintan continuamente -consiguio detener la proyección de el documental en Australia; demostrando con ello que las feministas-o buena parte de ellas- no solo no pretenden la igualdad real que tanto predican sino que también son intolerantes con aquellas mujeres que no ven las cosas como ellas.

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Literatura, literatura americana, Newton Thornburg.

Cutter y Bone, un magnífico retrato de la America post – Vietnam.

Hay personas a las que una buena novela negra siempre proporciona una sensación de alivio. Y yo soy una de ellas. Acababa de terminar de leer “ La dama del Lago” de Raymond Carver y me quede con ganas de más Raymond Carver pero como no tenía ningún libro más de este gran escritor en mi estantería y se me había abierto el apetito de más “noir” del bueno empecé este libro que está en mi estantería como un año sin que le prestara demasiada atención.

Aunque Cutter y Bone no es una novela negra al uso. O quizá sea una novela negra pero mucho más que eso. Es también un thriller, una novela de carretera, una novela sobre las fantasmas de la Guerra de Vietnam ,una especie de viaje alucinatorio por una sociedad enferma y una salvaje historia de amor y amistad.

Imagen del film

Fue llevada al cine en una adaptación al parecer no demasiado buena y eso hizo que su buena fama no le correspondiera como es debido. Vilipendiado el film por la crítica la novela le fue un poco a la par y fue más bien ignorada. Publicada en 1976 no había sido traducida en nuestro país hasta que la magnífica editorial Sajalin le dio vida en el castellano en 2017.

Cutter y Bone, de Newton Thornburg, está considerada, junto con Dog Soldiers, una de las obras más representativas para reflejar las consecuencias -psicológicas y sociológicas-de la guerra de Vietnam, así como para retratar a una sociedad hipócrita que mira para otro lado cuando reconoce las heridas que la guerra de Vietnam dejó a su paso.

El escritor Newton Thornburg.

Los protagonistas son dos: Bone, una especie de gigolo treinteañero que una vez tuvo un trabajo de ejecutivo bien pagado, mujer y niñas; pero que un buen día se cansó de todo eso y desde entonces malvive a base de trabajos en los que no dura demasiado y durmiendo en el sofá del hogar de Cutter. Cutter es un tullido desencajado al que la guerra de Vietnam dejó cojo tuerto y manco y que sobrevive con la paga de excombatiente. Bonne se ha bajado del sueño americano y Cutter es la amenaza visible de la pesadilla americana. La tercera en discordia es Mo, la mujer de Cutter, una presencia etérea sumida en el espesor de los tranquilizantes y que soporta a su marido como puede.

La estupenda edición de Sajalin.

El hijo de ambos simboliza aquel futuro del cual no encuentran el asidero al que agarrarse. Porque aquí los personajes se mueven entre litros de alcohol y desesperanza.Unos perdedores sin escrúpulos que un buen día se lanzan a una persecución sin fin contra quien creen ha cometido un asesinato y puede reportarles una subida de los infiernos.

El supuesto asesino es J.J Wolf , un magnate multimillonario ( a mi me recuerda mucho a Trump) al que deciden chantajear. Una magnífica contraposición brutal del mundo de los poderosos y los triunfadores que pueden hacer lo que les plazca sin que nadie les replique ( el asesino tiró al contenedor a una joven muerta) frente a aquellos que hagan lo que hagan, nunca van a tener a la autoridad de su parte.

“ Y tanto daba que fuesen tan educados como los Bundy o paletos como el senador Eastland o el Wolfe este, había algo que nunca cambiaba, algo que nunca cambia: nunca es su culo el que está en juego,tío,el suyo nunca, es el nuestro, el mío “

Newton Thornburg da voz a aquellos invisibles de una sociedad hipócrita que aplaude a sus excombatientes de cara a la galería pero mira para otro lado cuando las heridas abiertas de la guerra de Vietnam supuran de forma pegajosa.

La narrativa del escritor es, por otro lado, magnífica. A través de unos diálogos afilados y una prosa cortante y seca se deja caer una afilada crítica al mal de la condición humana en el sistema capitalista e incluso a la resacosa sensación de paraíso perdido que dejaron los hippies a finales de los 70.

No era que Bone quisiera entrar en el rollo hippie, con los pies descalzos y ese tufo suyo, sus pipas de hachis y sus minibuses apestosos. Bone les dejaba a ellos todo eso; para el solo quería la sustancia de la vida, ese dulce y sencillo estado de libertad”.( Pag 31).

Quería un buen chute de adrenalina pero me encontré con mucho más. Un auténtico novelón que no se muy bien como definir pero que deja un poso de autenticidad y de sentimientos muy bestias. Me gustan las novelas de personajes que andan por el lado equivocado. Bonne no es como Cutter pero no puede abandonarlo en ese tránsito gradual hacia la locura. Todos los personajes estan abatidos por la desesperanza. Mo cada vez que se toma un tranquilizante, Cutter cada vez que arma un escándalo en algún sitio público y Bonne cada vez que se acuesta con la primera que se le ponga a tiro.Y todos paladeando el alcohol a cada paso, en cada escena.Esa desilusión no es más que la respuesta a un mundo que ellos saben podrido de antemano y ante el cual no hay respuestas ni futuro. Quizá solo agarrarse como sea los unos a los otros. Aunque sea para entender un poco el concepto de amistad o de amor.

La America profunda de Ozark ( Missouri) refleja sin pudor a la sureña población estadounidense con hombres establecidos en la violencia y el alcohol y mujeres que se conforman con vestirse para los domingos.Esto se contrapone a la América del sur de California. Esa escena final en un desfile de un pueblo perdido del sur de los EEUU es, sencillamente, magistral.

Dicen de este libro que es una obra maestra olvidada. Y probablemente tengan razón. Si os van las novelas sucias que huelen a sexo y a bares, las historias de perdedores y magnates sin escrúpulos y el género negro yo no me perdería esta novela por nada del mundo.

“Uno se podía pasar la vida entera subiéndose a cruces para salvar a la gente de sí misma , y no cambiaría nada. Al final los seres humanos estaban cada uno tan sólo como una estrella muerta, y por más esfuerzo, amor o letanías que uno le pusiese, no conseguiría modificar ni un centímetro la precisión terrible de sus trayectorias”.( Pag.333).

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Actualidad, Literatura, literatura americana, Los Lanzallamas, Rachel Kushner

Los lanzallamas de Rachel Kushner. Fac ut ardeat.

Me dije que yo misma era mucho más extrema que ellos, un montón de zorras de clase alta que no tenían que ganarse la vida. Para ellos no existía el riesgo. Siempre podían volver a Park Avenue, a la casa de papá y mamá. De hecho uno o dos de ellos se tiraron por el balcón de la casa de papá y mamá en Park Avenue, pero no me digas que eso no lo puede hacer cualquiera” ( Pag. 109).

La escritora Rachel Kushner.

Fac ut ardeat” es la primera frase que uno se encuentra cuando abre este libro. Una clara referencia a que la vida, sin un fuego que la avive, sin una entrega justificada a una causa cualquiera, no vale demasiado. El esfuerzo de la lucha, que se desvanece rápidamente. Aunque esa lucha englobe a diferentes estratos sociales y esté arrastrada a la pérdida. Todo lo que arde se convierte en cenizas, un recuerdo de aquella hoguera al lado de la cual un día bailaste.

Los Lanzallamas , de Rachel Kushner , publicada en España en 2014 por la editorial Galaxia Gutemberg ,fue ampliamente elogiada por multitud de medios norteamericanos por su originalidad, valentía y su prosa deslumbrante.

La edición americana.

Los lanzallamas es como una de esas bombas de relojería que parecen dispuestas a estallar y que afortunadamente no lo hacen. Podría considerarse muchas cosas a la vez: novela experimental y extraña,de iniciación y de amor. Tiene en su epicentro a una mujer de 21 años, ingenua hasta la médula y amante de la velocidad y el arte, que llega a Nueva York en los años 70 con una cámara robada de la universidad para “hacer algo que uniera el paisaje, la velocidad y el movimiento”.

Reno se situará sola en este escenario de un Nueva York post- industrial ( rendido ante los saqueadores nocturnos y ante los artistas que se crecen en los márgenes buscando nuevas formas de expresión ) e irá conociendo a multitud de personajes atractivos y arriesgados que llenarán el libro de microhistorias. Se enamorará de Sandro, el hijo del adinerado propietario del universo de motos Valera , batirá el récord de velocidad femenina en las carreras de motos de los salares de Bonneville pero , al final , todo el mundo acabará traicionándola.

A través de la voyeur Reno- como una extraña visitante del desastre-la vida es contemplada con ejemplar intensidad. Y en esa forma de visualizar el mundo se forman imágenes y escenas de gran capacidad evocadora: Reno parandose a repostar en una gasolinera y viendo a una pareja que parece discutir y que se reconcilian cuando el hombre empieza a tirarle cerillas encendidas a la mujer, Reno saliendo de noche y conociendo a un hombre y a su amante a quienes les gusta dispararse en la entrepierna, Reno escuchando la historia de una pareja cuya fantasía sexual consistía en que la mujer no tuviera pierna.

La edición española.

Estas son subtramas que se introducen en la narración principal y la conforman para formar una especie de novela rio que desborda, apabulla, fascina y repele a partes iguales y que tiene como ejes fundamentales tres temas: la pasión por las motos y la velocidad, el convulso y fascinante mundo del arte y el radicalismo político de los años 70 que tiene , a su vez ,dos escenarios principales: La Norteamerica que, en respuesta a los movimientos contra culturales de los 60 ,es un espacio ideal para la formación de los violentos “The motherfuckers” y la proliferación de los saqueadores nocturnos de tiendas y, por otro lado, la Roma de las Brigadas Rojas ,con su juventud radicalizada enfrentada al sistema.

Y es la mirada inocente de Reno la que trasmite los convulsos movimientos políticos ya que será testigo involuntario tanto de uno como de otro. Se verá arrastrada a una pequeña revolución a la que sería impensable que hubiera ido si Sándro no la hubiera traicionado.

“Yo no pertenecía a ese mundo, del que me había separado, pero tampoco sentía que perteneciera a este grupo de gente que, a pesar de todo, me incluían en todo lo que hacían, o en muchas cosas al menos”.

He leído todas las novelas de Rachel Kushner y acabo teniendo la sensación de que sus protagonistas femeninas optan por dejarse llevar y se mueven en la indefinición. Y que esa indefinición es, en realidad ,una forma de supervivencia ante una realidad de la que no pueden escapar. Y aquí esa forma de relacionarse con el mundo se da en su máxima expresión para formar un personaje principal al que quieres abrazar , consolar y enjugar las lágrimas en más de una ocasión.

La capacidad narrativa y evocadora de Rachel Kushner se refleja en una prosa deslumbrante y un estilo crudo , poético y sensual. Es feroz en el retrato de la intimidad de los personajes y la eroticidad de estos sin dejar de lado una exploración psicológica incisiva . Las situaciones en las que se juntan diversos personajes dan pie a imágenes y escenas de gran capacidad evocadora y a nuevos relatos, diferentes y brillantes .

Releer este libro ha sido una aventura que me ha ratificado más en mi opinión de que Rachel Kushner es portadora de un talento literario inusual y extraordinario , puesto al servicio del paisaje, de la vida y del lenguaje.

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